Es en Inglaterra y en EEUU donde se considera que nace el Arteterapia como disciplina propia, gracias a personas que se aventuran a experimentar las posibilidades que ofrece la práctica de lenguajes artísticos en diferentes campos de la salud.

Hans Prinzhorn (1886-1933), psiquiatra e historiador de arte alemán. Creía en el impulso fundamental de la humanidad ante la auto expresión y comunicación y eso incluía la necesidad de jugar, decorar, simbolizar y organizar las ideas en formas visuales. Prinzhorn sostenía que el proceso creador de hacer arte era básicamente en todas las personas, con enfermedad mental o sin ella, y que el arte era una forma de obtener bienestar psicológico.

Melanie Klein (1882-1960), psicoterapeuta de origen austriaco y discípula de Freud, en 1929 se traslada a Londres. Sus teorías tendrán una especial influencia en el Arteterapia británica de los años 80.

Adrian Hill, pone el nombre a la disciplina en 1942 esperando así el reconocimiento de la comunidad médica. Descubre el valor terapéutico del arte mientras estaba convaleciente de tuberculosis en un sanatorio y animaba a otros pacientes a pintar y superar con mejores recursos la enfermedad. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la recuperación de soldados en el sanatorio de King Edward VII y consiguió el reconocimiento de instituciones importantes como la Cruz Roja británica. Difundió sus trabajos y experiencias mediante conferencias, publicación de libros y también realizando exposiciones de obras realizadas por pacientes. En 1943 publica su obra Arts as an aid to illness: an experiment in occupational therapy, y en 1945, Ars versus illness, y es justamente en esta obra donde cree haber encontrado el término Arteterapia para describir su trabajo. Fridl Dicker-Vandais, diseñadora, artista y educadora, formada en la Bauhaus después de trabajar con Edith Kramer en la recuperación de niños refugiados. Organizará de forma sistemática el trabajo mediante el arte como manera de recuperación y resistencia a la muerte, con los niños -en casos terriblemente traumatizados- que llegaban a Terenzin (Chekia), uno de los guetos judíos más importantes en la Europa dominada por el nazismo.

Marion Milner, psicoanalista británica, empieza a interesarse en el uso de las imágenes como medio de exploración del inconsciente. Escribió un libro de gran influencia en el surgimiento del Arteterapia: On not being able to paint, publicado en 1950. Milner tenía un enfoque psicoanalista freudiano y su analista era Donald Winnicott, quien fue un importante referente para sus estudios y publicaciones en la formación del Arteterapia en Inglaterra.

Rita Simon, artista visual, en 1942 fue contratada para realizar sesiones de Arteterapia con pacientes externos del Social Psichotherapy Centre respaldada por doctores y psiquiatras. Simon postulaba que el Arteterapia podía tener un valor especial en conjunción con el psicoanálisis. Edward Adamson, se le atribuye la utilización de la actitud no intervencionista por parte del terapeuta. Se oponía a que éste interpretara los trabajos de los pacientes. Después de la guerra trabajó como voluntario con Adrian Hill y en 1946 llevó a cabo programas de Arteterapia en un hospital mental para pacientes de larga duración.
Edith Kramer (1916-2014), artista formada en Praga, de donde huyó antes que estallara la guerra. Antes de abandonar Europa había trabajado con niños refugiados juntamente con Friedl Dicker-Vandais, de quien fue alumna. En 1938 llega a Nueva York como refugiada. Influenciada por las ideas de Lowenfeld sobre la educación artística y seguidora de Sigmund Freud, su formación es psicoanalítica y creía en el concepto de sublimación. En 1959 trabaja como arteterapeuta en Wiltwick, una escuela residencial para niños con enfermedades mentales en Nueva York, donde se inspira para escribir Art Therapy in a Children’s Community (1958).

Proveniente del ámbito de la pedagogía, Margaret Naumburg creó en 1914, en Nueva York, una escuela nombrada Walden school, en la que todos los profesores tenían que pasar por un proceso psicoanalítico. Veía el arte como una forma de discurso simbólico proveniente del inconsciente, igual que los sueños, y en el que hay que evocar de manera espontánea e interpretable mediante la asociación libre de ideas, respetando siempre la interpretación del mismo artista. Entendía el arte como un camino hacia los contenidos simbólicos del inconsciente. Consideraba la expresión simbólica como “limitada en ideas concretas relacionadas con la vida personal del paciente, las cuales actúan como un substituto de la verbalización directa”. Naumburg creía en la importancia de ajustarse al ritmo del paciente, de iniciar primero un desbloqueo creativo, no forzar los tiempos de cada paciente y saber ver y escuchar. Promovía también el arte en la terapia. Publica un libro tratando de hacer una rigurosa definición del término Arteterapia, y señala que la cualidad curativa inherente en el proceso creador explicaría la utilidad del Arteterapia. Dice que el arte es una manera de ampliar la experiencia humana al crear equivalentes con estas experiencias.

Se la considera una pionera del Arteterapia en EEUU, donde luchó y trabajó infatigablemente para qué esta disciplina obtuviera reconocimiento y respeto. Realizó investigaciones sistemáticas e hizo difusión de sus trabajos en numerosas conferencias. Algunas de sus publicaciones importantes son: Psychoneurotic Art (1953), Schizophrenic Art (1950), Dinamically oriented art therapy (1966), además de numerosos artículos. Se la considera una de las fundadoras del Arteterapia en los EEUU, junto con Edith Kramer y Marie Petrie. Mary Huntoon, en 1946, organiza talleres de Arteterapia en EEUU, después de dos años de dedicarse a la enseñanza del dibujo y la pintura a pacientes psiquiátricos. Huntoon fue una artista que trabajó en su estado natal (Kansas) como profesora de arte, administradora de las artes y arteterapeuta, durante la década de 1930 y hasta la década de 1950. Su enfoque para trabajar como terapeuta de arte se basa en el proceso creativo y la intuición. Dedicó 16 años de su carrera a trabajar, mediante el arte, con pacientes psiquiátricos y veteranos de la Segunda Guerra Mundial.