“Actualmente, el arteterapia está reconocida como profesión en varios países y se encuentra integrada –desde la década de los 70- en los sistemas de salud, educativo, social y comunitario. Estados Unidos e Inglaterra son líderes en la implantación del arteterapia en la escuela pública, donde se aplica en paralelo al programa educativo y al sistema de salud. Centros públicos y privados utilizan el art therapy como refuerzo emocional de los alumnos y en las dificultades de aprendizaje y rendimiento. Pero no ha sido sólo el campo de la educación el que ha dado dimensión social a el arteterapia.

Los diferentes aplicaciones en el inagotable campo infanto-juvenil, le han posicionado como una alternativa sólida a la terapia tradicional. “El arteterapia es una potente vía de apertura al cambio. Facilita la exploración de nuestros límites, recursos, necesidades, etc., de nuestras dinámicas de relación con el mundo; impulsa el desarrollo de formas de interacción singulares, propias, que se integren y den sentido a nuestra experiencia subjetiva de la vida”, explica la arteterapeuta, doctora en Bellas Arte de la Universidad Complutense de Madrid i profesora en la Universidad Autónoma de Madrid María del Río Diéguez.

Francia, Canadá, Suïza o Israel son otros países donde el arteterapia se ha consolidado y forma parte del tejido social. Tanto en el ámbito público com privado. Pero, porque no en nuestro país, aún teniendo una formación universitaria desde 1999? Alicia Expósito, coordinadora del Máster en Arteterapia de la Universidad de Girona, intenta encontrarle razones:

“Las estructuras i el reconocimiento de una nueva profesión llevan tiempo. Somos los arteterapeutas, trabajando ajustadamente y demostrando los beneficios del arteterapia, la solidez de las formaciones universitarias de Máster y la consolidación de la colaboración con administraciones públicas y entidades privadas, las que harán que nuestra profesión arraiga y sea reconocida”.

Fuente: Faros