El Arteterapia es una disciplina que tienen por objeto la integración emocional de la persona mediante aquello que les es más genuino, sus capacidades de creación. Cuando se producen efectos de integración emocional la persona es capaz de producir cambios en ella misma y de construir la realidad que le envuelve adaptándola a sus propias capacidades. De ello se derivan beneficios, tanto por la persona como para el medio social donde esta desarrolla su existencia.

Las circunstancias en las que vive, el conglomerado que forma su identidad, los síntomas que tenga, las dificultades, la edad, la condición social y económica, la cultura, el origen… son solo la respetuosa vía de entrada a aquello que está en el núcleo de su ser, las capacidades de creación de su propia existencia. Por eso, el Arteterapia dispone un trabajo con las personas, con sus capacidades y deseos, acogiendo los síntomas y dificultades. Ofreciéndole soporte para poder realizar procesos de cambio en los ámbitos donde desarrolla su experiencia vital, como en la salud y la salud mental, la educación, la integración emocional y comunitaria y el desarrollo personal.

El Arteterapia ofrece un sostenimiento continuado y profundo que ayuda a las personas a hacer frente a las dificultades en las que se encuentran y a desarrollar sus potencialidades. En la infancia y adolescencia, durante el proceso de desarrollo y maduración de su personalidad… En los adultos ayuda a sostenerse en sus tareas profesionales y personales, a sentirse vivos y creadores en su quehacer. A lo largo de todo su ciclo vital.

Desde las capacidades creadoras y de la seria actividad de jugar, nos ponemos en situación de poder relacionar, trabajar y incorporar constantemente aquello que se mueve en nuestro interior (como pueden ser las emociones, los deseos, los temores, las preferencias, los rechazos, etc.) a la realidad externa y viceversa. Este trabajo de ida y vuelta desde uno mismo, produciendo un vínculo creador con el otro, ayuda a generar un desarrollo integrador de lo emocional y de las potencialidades de las que cada uno es portador. En entornos o en situaciones vitales conflictivas, donde la persona no consigue encontrar aquello con lo que identificarse, donde la búsqueda de uno mismo puede sonar tan lejana, la existencia de un espacio de descubrimiento personal a través de los procesos creadores, que la experiencia con distintos lenguajes artísticos propone, es una herramienta y un recurso muy valiosos.

El Arteterapia trabaja integralmente con la singularidad de cada persona, con sus capacidades creadoras y de integración emocional. No importan las dificultades que pueda tener. Hay que decir que se trabaja con las personas, no con la características parciales de las mismas. No con diagnósticos. La persona (no su “tipo”) encuentra cabida y sostenimiento en la búsqueda de sus capacidades, de sus potencialidades. Las dificultades de conducta y aprendizaje (déficit de atención, hiperactividad, etc.), las necesidades especiales (altas capacidades, discapacidades…), las situaciones de violencia y de desestructuración familiar, la inmigración y la integración, los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), las dependencias a tóxicos, a las pantallas, las dificultades en la salud (de origen psicosomático o hereditario), también en los procesos terminales de la existencia. En cualquier circunstancia encontramos un denominador común la persona. La persona con sus capacidades para vivir dignamente y de manera creadora su existencia. Las dificultades solo son importantes en cuanto se transforman en la respetuosa vía de entrada que permite el desarrollo de las propias capacidades creadoras.

El Arteterapia no es, por lo tanto, ni una distracción ni una evasión. No es solo una herramienta de normalización. Busca aquello que es original, singular, propio de cada persona. No es un medio para descifrar una determinada concepción estática y psicosomática de la personalidad. Más bien supone la oportunidad para remover condicionantes personales y sociales y ofrece la posibilidad de construir otras representaciones de sí misma que obtengan el reconocimiento de su entorno vital.

¿Cómo trabaja el Arteterapia?

El Arteterapia trabaja fundamentalmente sobre dos ejes que representan un medio privilegiado para la búsqueda de las capacidades que nos hacen sentir creadores de nuestra propia existencia: Los procesos de creación, que surgen mediante las producciones desarrolladas con el soporte de diferentes lenguajes artísticos. Pintura, escultura, títeres, danza, escritura creativa, música, representaciones dramáticas, fotografía, performance, canto… todos ellos son medios a disposición de una escena en la que deseos, inquietudes, conflictos, anhelos… encuentran la narrativa de un universo imaginativo en el que la persona va actualizando sus capacidades creadoras, restituyendo su dimensión simbólica y poética. Las artes, sus lenguajes y los materiales de los que nos servimos en el trabajo arteterapéutico, son mediadores entre sus dificultades, los deseos y sus capacidades. Aportan, con las características que les son propias, una propuesta de apertura de las dificultades y de soporte a su resolución. El vínculo, que se va formando en relación emocional y de comunicación entre el arteterapeuta y las personas a quien atiende. El sostenimiento profesional que supone este vínculo emocional permite desarrollar formas de relación, tanto con los otros como con las capacidades menos conocidas de nosotros mismos. Este trabajo genera un espacio donde lo emocional puede ser integrado, traducido, ubicado en un marco simbólico, donde la imaginación toma su verdadero valor. Sin censura, invitando a realizar los cambios y las transformaciones que permitan desarrollar la potencialidad de cada persona.

Finalidades del Arteterapia

Los objetivos que se pueden esperar del Arteterapia son estrictamente personales. Los tiene que decidir la propia persona. Dependiendo de la situación que viva, a veces va a contribuir la familia, la entidad o la institución en la que esté. Son ellos quien van a buscar y nombrar los objetivos que quieren conseguir, aquellos que les son deseables. Aún así, el Arteterapia enmarca una serie de finalidades fundamentales que orientan la dirección y el horizonte de su trabajo. Serian las siguientes:

– Promover vivencias emocionales integradoras.

– Actualizar las propias capacidades de creación.

– Acompañar en la construcción de nuevas dimensiones personales y sociales.

– Abrir nuevas miradas sobre la experiencia vital, desarrollar una escucha abierta y comprensiva de la misma y crear vías de comunicación allí donde las creíamos inexistentes.

– Otorgar formas de representación, de las dificultades y de sus formulaciones de resolución.

– Hacer un lazo creativo a lo social y desarrollar las funciones comunicativas pertinentes.

– Sostener el desarrollo de proyectos vitales.